02 noviembre, 2011

Para huevos… las mujeres



En México hace falta un cambio. Es necesario, sobre todo, un cambio de conciencia, que dejemos de pensarnos débiles, desvalidos, sin control sobre nuestro destino, que acabemos con nuestro estado de “victimas”. El día que logremos cambiar aspectos como los antes referidos México, definitivamente será otro. Lograremos alcanzar las metas que ahora sólo hemos sido capaces de soñar.
            Sin embargo existen personas en nuestro país que ya comienzan a realizar ese cambio. No se trata de un grupo religioso, mucho menos de un partido político. Se trata nada más y nada menos que de las mujeres. Mexicanas loables cuya costumbre no es la de pensar negativamente, cuyos pensamientos tienden a enfocarse continuamente en lo positivo. Ejemplos claros los vive el país al tener una gran población de madres solteras trabajadoras que sacan constantemente a sus familias adelante. Mexicanas que sacan la casta por México.
            Es digna de admirarse su labor del día a día. Cuando los hombres solemos quejarnos por insignificancias que nos ocurren, ellas no hacen otra cosa más que pensar en las posibles soluciones a cualquier problema que se les atraviese. Si bien su fortaleza física no se equipare con la del hombre (aunque lo dudo pues la fuerza física no sólo se mide en cuantos kilos puede cargar uno), su fuerza espiritual y mental se encuentra muy por encima de la de nosotros. Son seres prácticamente invencibles, no se caen con cualquier golpe que la vida les tira, todo lo contrario. Parece que en ellas se ajusta muy bien el adagio: aquello que no las mata las hace más fuertes.
            Prueba de todo lo anterior es la gran muestra de espíritu que nos dieron en estos Juegos Panamericanos. De las 133 medallas que se ganaron 71 fueron alcanzadas por las mujeres, siendo que se llevó casi 25% menos mujeres que hombres. El caso del equipo de basketball fue de lo más motivador. Con apenas unos días anteriores a la justa, el representativo de las mujeres logró abrirse paso hasta la final. El porqué no se les brindó apoyo eso es lo de menos (aunque vergüenza le debería dar al comité), lo más importante es que demostraron aquello a lo que un atleta atiende a una justa de ese nivel: el espíritu. Y vaya que las mujeres mexicanas siempre demuestran ese espíritu guerrero. Quiero ofrecerles mi más sincero respeto y admiración a las mujeres mexicanas… ustedes son mi gallo.
 

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