26 noviembre, 2011

Por descuidado


Hace unos días sufrí los infortunios de ser un ciclista en la ciudad de México. Desafortunadamente fui arrollado por un auto. Salí de la oficina donde trabajo, cerca de Las Flores y Revolución, para ir a comer con mi novia cuando de pronto un automóvil Sentra (aunque quizás el modelo es lo de menos, sobre todo si Nissan no me va a pagar la publicidad) se quiso incorporar a Revolución sin fijarse que yo venía y me atropelló. Fue un momento muy extraño, la adrenalina corría por mis venas al mismo tiempo que mi cuerpo se desplazaba por el aire hasta caer a la mitad de Revolución.
No sé si atribuirle a mi edad, a la nada deplorable condición de mi cuerpo o al azar el hecho de que logré amortiguar la caída, sin embargo el golpe fue bastante fuerte, aun cuando inmediatamente me incorporé. El conductor diminuyó su velocidad para ver que era lo que había golpeado y después de verme se arrancó sin más. Inmediatamente unos jóvenes, que venían  detrás del “distraído” (por no llamarlo de otra forma para no ofender al lector) se detuvieron y me dijeron que lo alcanzarían.
Para no prolongar más el relato les comentó que si lo alcanzaron y lo reportaron con una patrulla pero, para variar, la policía resultó insuficiente y lo dejaron ir por no haber llegado yo a tiempo ante el responsable (claro que fue culpa mía, tuve que arrastrar mi bicicleta averiada más de 3 cuadras estando maltrecho y no me apuré).
No obstante que el conductor no se dignó ni a pedirme un disculpa y que los policías fueron más obsoletos que un apéndice, me dio mucho gusto ver que en esta ciudad de México siguen existiendo personas en las que se puede confiar como lo fueron los jóvenes que me tendieron su ayuda y atención.
Cuando regresé a esta ciudad pensé que el chilango era desconsiderado ante el otro, probablemente haya algunos como el “distraído”, sin embargo por uno que le valió un reverendo pepino lo que le ocasionó al otro existen dos o más individuos que siempre están dispuestos ayudar a cualquier desvalido ciclista. Benditos los que arrollan porque a ellos se les rallará su defensa.

21 noviembre, 2011

Alma Cubana

Ojalá no pudieras bailar de esa manera, aunque se que no es posible, limitar lo que Dios ha escogido para recordarnos las razones de la vida, sería absurdo.



Pero si tu ritmo marca el paso de la mía y tu cadera sella mi respiración y agonía, y me deja demasiado vivo para estar sin ella, sin tu pierna entre las mías, sin tu vientre rozando mis abrazos.




Mejor no verte y no saberlo, que mi corazón late al son de tu cadencia, que inspiro solamente tu esencia y que tu cuerpo de salsa cubana es causa y consecuencia, de todo lo que al mismo tiempo me niega.




Mejor no bailes, aunque quién soy yo para decirlo, bailo, mejor, a tu ritmo pero con mis pasos, sin tu cuerpo pero con mi encanto, alma latina, sangre del sur, si me acuesto con una nena, me la cojo como tu.



Reformulando a Girondo

Me importa un pito que tengas los senos como magnolias,
un cutis de terciopelo,
un aliento afrodisiaco,
una nariz que ganaría un primer premio en un concurso.

No es cierto, sí me importa.


14 noviembre, 2011

Escribir para encontrarse

Realmente creo que escribir es encontrarse, cosa que no resulta sencilla en éste camino llamado vida, y es que puedes escucharte al caminar, escuchando una canción, viendo a la mujer de tus sueños, riendo, llorando o escribiendo.

Pero cualquiera de lo anterior requiere dejarse llevar, porque finalmente para enfrentar algunas de las cosas que determinan nuestro camino debemos dejarnos libres, sin darle tantas vueltas a responderte por qué hacerlo o por qué esperar.

Dejarse llevar no siempre significa un gran razonamiento debido a que tuvimos un destello impresionante de inteligencia, simplemente algo dentro de ti quería que lo escucharas, sin hacer preguntas.

Por esto y por otras razones es que me he decidido a escribir. Bien o mal, no lo sé, ni me interesa por ahora.

08 noviembre, 2011

Preciso instante

Por José Beltrán Contreras


Las personas siempre están en busca de poseer algo, una bonita casa, un automóvil, nueva ropa, a su pareja, un triunfo de su equipo de futbol o hasta alguna experiencia pasada.
Quizá sea porque nos cuesta trabajo atrapar el instante, es fugaz y por eso nos equivocamos muchas veces, es tan rápido que nuestro propio miedo se lo lleva con él y no nos deja disfrutarlo, poseerlo.
Por eso recurrimos al pasado, algo que vivimos y queremos recordarlo, por eso quizá, también sea que recurrimos al futuro mediante nuestra imaginación. Nos cuesta trabajo creer que nuestra vida se va sólo en un instante, y muchas veces sabemos que ese momento fugaz no lo tuvimos por completo.
Éste vicio humano no sé cuánto tiempo lleve con nosotros y no sé si desaparecerá de nuestra vida. Algunos han logrado erradicarlo, pero cuesta trabajo encontrar la fórmula de su éxito, yo llevo tiempo buscando la forma de poseer el presente, sigo buscando.
Quizá algún día lo logre, debo apurarme.

06 noviembre, 2011

Cinefilia

De todas las historias que he visto en el cine,
con todos los monumentos, los paisajes,
las ciudades y los perros,
la que más me gusta es la que sucede
entre tu butaca y la mía.

119 minutos de suspense mudo
que siempre terminan igual
pero como en todos los clásicos,
nunca me canso del final...

"¿te gustó?"

02 noviembre, 2011

Para huevos… las mujeres



En México hace falta un cambio. Es necesario, sobre todo, un cambio de conciencia, que dejemos de pensarnos débiles, desvalidos, sin control sobre nuestro destino, que acabemos con nuestro estado de “victimas”. El día que logremos cambiar aspectos como los antes referidos México, definitivamente será otro. Lograremos alcanzar las metas que ahora sólo hemos sido capaces de soñar.
            Sin embargo existen personas en nuestro país que ya comienzan a realizar ese cambio. No se trata de un grupo religioso, mucho menos de un partido político. Se trata nada más y nada menos que de las mujeres. Mexicanas loables cuya costumbre no es la de pensar negativamente, cuyos pensamientos tienden a enfocarse continuamente en lo positivo. Ejemplos claros los vive el país al tener una gran población de madres solteras trabajadoras que sacan constantemente a sus familias adelante. Mexicanas que sacan la casta por México.
            Es digna de admirarse su labor del día a día. Cuando los hombres solemos quejarnos por insignificancias que nos ocurren, ellas no hacen otra cosa más que pensar en las posibles soluciones a cualquier problema que se les atraviese. Si bien su fortaleza física no se equipare con la del hombre (aunque lo dudo pues la fuerza física no sólo se mide en cuantos kilos puede cargar uno), su fuerza espiritual y mental se encuentra muy por encima de la de nosotros. Son seres prácticamente invencibles, no se caen con cualquier golpe que la vida les tira, todo lo contrario. Parece que en ellas se ajusta muy bien el adagio: aquello que no las mata las hace más fuertes.
            Prueba de todo lo anterior es la gran muestra de espíritu que nos dieron en estos Juegos Panamericanos. De las 133 medallas que se ganaron 71 fueron alcanzadas por las mujeres, siendo que se llevó casi 25% menos mujeres que hombres. El caso del equipo de basketball fue de lo más motivador. Con apenas unos días anteriores a la justa, el representativo de las mujeres logró abrirse paso hasta la final. El porqué no se les brindó apoyo eso es lo de menos (aunque vergüenza le debería dar al comité), lo más importante es que demostraron aquello a lo que un atleta atiende a una justa de ese nivel: el espíritu. Y vaya que las mujeres mexicanas siempre demuestran ese espíritu guerrero. Quiero ofrecerles mi más sincero respeto y admiración a las mujeres mexicanas… ustedes son mi gallo.